Hay una escena que todos conocemos. Terminamos un evento, volvemos a casa con nuevos contactos en LinkedIn, algunas tarjetas y la sensación de haber aprovechado el tiempo. Sin embargo, días después, muchas de esas conexiones quedan archivadas y pocas se transforman en conversaciones con verdadero
impacto. Eso es lo que tradicionalmente hemos llamado networking, y lo que esta décima edición de FINNOSUMMIT 2026 queremos evolucionar al netgrowing.
Con los años entendí que el valor de un encuentro no está en la cantidad de personas que conocemos, sino en la calidad de las conversaciones que somos capaces de construir. Hoy vivimos en un mundo hiperconectado. Nunca fue tan fácil acceder a personas, empresas o mercados. Paradójicamente, nunca fue tan desafiante generar relaciones genuinas que creen confianza, colaboración y oportunidades sostenibles. Por eso creo que estamos atravesando un cambio de paradigma.
Durante mucho tiempo hablamos de networking como la capacidad de ampliar nuestra red de contactos. Ese concepto sigue siendo valioso, pero ya no alcanza. Hoy el verdadero diferencial está en transformar una red en un ecosistema vivo, donde las conexiones tengan un propósito compartido y puedan evolucionar hacia alianzas, innovación y resultados concretos.
Esa mirada es la que llamamos Netgrowing. No se trata simplemente de conocer más personas. Se trata de diseñar espacios donde las conversaciones correctas puedan suceder en el momento adecuado, entre las personas
adecuadas y con un objetivo que genere valor para todos.
He comprobado que las mejores oportunidades rara vez aparecen de manera espontánea. Surgen cuando existe intención, escucha, contexto y una verdadera disposición para comprender qué necesita el otro antes de pensar en lo que queremos ofrecer.
A lo largo de mi carrera tuve el privilegio de participar en espacios donde coincidían líderes de industrias muy diferentes. En más de una oportunidad descubrí que el mayor valor del encuentro no estaba en la agenda prevista, sino en una conversación inesperada entre personas que, hasta ese momento, jamás habían imaginado que podían construir algo juntas. Esas experiencias terminaron de convencerme de que las oportunidades más valiosas no siempre se encuentran: muchas veces se diseñan.
Las conversaciones que cambian organizaciones no suelen comenzar con un discurso preparado. Comienzan con preguntas. Preguntas que abren posibilidades. Preguntas que conectan desafíos comunes. Preguntas que permiten descubrir afinidades que, de otro modo, pasarían inadvertidas.
Cuando una conversación está bien diseñada, deja de ser un intercambio de información para convertirse en un espacio donde aparecen nuevas ideas, alianzas inesperadas y proyectos que ninguno de los participantes habría imaginado por separado. Ese es, para mí, el verdadero valor de construir ecosistemas.
No hablamos únicamente de empresas, tecnología o innovación. Hablamos de personas que deciden colaborar, compartir conocimiento y generar confianza antes de pensar en una transacción. Estoy convencida de que el futuro pertenece a quienes sepan facilitar ese tipo de conversaciones. No porque tengan todas las respuestas, sino porque saben crear las condiciones para que las mejores respuestas emerjan colectivamente.
Ese será también el espíritu de los Netgrowing Labs que viviremos en FINNOSUMMIT: generar espacios donde cada conversación tenga intención, donde cada conexión pueda convertirse en una oportunidad y donde el aprendizaje sea el punto de partida para construir relaciones de largo plazo.
Quisiera dejarte una pregunta para cerrar esta reflexión. ¿Cuál es la conversación que todavía no tuviste y que podría cambiar el futuro de tu organización? Tal vez esa conversación aún esté esperando el contexto adecuado para suceder. Y quizá allí comience la próxima gran oportunidad.
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