Liderazgo con visión humana: Estephany Ley, Retail Banking Managing Director de Coppel Group, y el reto de transformar la banca retail para millones de mexicanos
En el marco del Día Internacional de la Mujer, entrevistamos a Estephany Ley, Retail Banking Managing Director de Coppel Group, para que reflexione sobre liderazgo, inclusión financiera y el futuro de los servicios financieros en México.
Estephany tiene una doble licenciatura en Economía y Finanzas en la Universidad de Boston y un MBA en negocios en la Universidad de Dartmouth, y cuenta con 13 años de experiencia profesional en servicios financieros. Comenzó su carrera como analista en Credit Suisse en Singapur y continuó su carrera bancaria en Europa. Después de su MBA, comenzó a trabajar en Grupo Coppel dirigiendo la unidad de consultoría interna, después pasó al desarrollo corporativo fundando el CVC, luego dirigió la Dirección de Producto antes de asumir su rol actual como Directora de Banca Minorista.
Es responsable de servicios financieros al consumo, +1,300 operaciones bancarias, canales digitales, así como marketing e inteligencia de negocios.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, ¿qué significa para ti liderar la banca retail en un país donde el mercado masivo es el motor económico? Para mí significa trabajar en el lugar donde realmente ocurre la economía de un país: en la vida cotidiana de millones de personas. En el mercado masivo, los servicios financieros no son un lujo ni una optimización financiera sofisticada. Son herramientas que permiten a las personas resolver emergencias, mantener estabilidad en su hogar o tener acceso a capital para seguir adelante. Ese es el verdadero poder de la banca retail. La inclusión financiera no es una estadística: es la diferencia entre tener opciones o no cuando la vida se complica.
A lo largo de tu carrera has impulsado crecimiento, transformación digital e inclusión financiera. ¿En qué momento sentiste que tu liderazgo empezó a generar impacto más allá del negocio? El momento en que entendí que el crédito no es solo un producto financiero, sino una herramienta de resiliencia. Cuando escuchas historias de clientes que pudieron enfrentar una emergencia médica, estabilizar su economía familiar o tener acceso a capital de trabajo para su pequeño negocio, te das cuenta de que el impacto va mucho más allá de los indicadores financieros. Ahí entiendes que el sistema financiero también puede ser un mecanismo de movilidad social. El crédito bien diseñado no solo financia consumo; financia resiliencia.
Muchas mujeres aspiran a liderar en sectores dominados por hombres. ¿Qué mentalidad fue clave en tu camino? La mentalidad de no esperar a sentirme perfectamente preparada. Muchas mujeres sienten que necesitan cumplir el 100% de los requisitos antes de asumir un reto. En mi experiencia, el crecimiento ocurre cuando te atreves a asumir responsabilidades grandes mientras sigues aprendiendo. El liderazgo se construye con disciplina, con consistencia y con la capacidad de seguir adelante incluso cuando el camino no es claro. Las carreras se construyen más con perseverancia que con momentos de perfección.
¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje al diseñar productos para personas históricamente subatendidas? Que la inclusión financiera empieza por escuchar. Durante mucho tiempo el sistema financiero diseñó productos pensando en cómo operan los bancos, no en cómo viven las personas. Cuando entiendes la realidad del cliente —ingresos variables, informalidad, responsabilidades familiares— te das cuenta de que la simplicidad, la flexibilidad y la confianza son tan importantes como cualquier variable financiera. La inclusión financiera empieza cuando dejamos de diseñar productos para bancos y empezamos a diseñarlos para personas.
Las mujeres suelen ser las mejores pagadoras pero enfrentan más barreras. ¿Qué cambio estructural urge? El sistema financiero todavía mide el riesgo con herramientas que no siempre reflejan la realidad económica de muchas mujeres. Trayectorias laborales interrumpidas, economías informales o responsabilidades familiares muchas veces no se traducen bien en los modelos tradicionales de crédito. Hoy la tecnología nos permite construir evaluaciones mucho más inteligentes y más justas. Las mujeres no necesitan crédito más fácil; necesitan sistemas que entiendan mejor su realidad económica.
¿Cómo lograr que la educación financiera genere movilidad social real? La educación financiera no funciona cuando es abstracta. Funciona cuando está conectada con decisiones reales: cómo usar el crédito, cómo crear un historial, cómo planear un gasto importante o cómo empezar a ahorrar. Cuando las personas entienden el impacto de esas decisiones en su vida diaria, el conocimiento se convierte en cambio de comportamiento. La educación financiera solo transforma vidas cuando se conecta con decisiones reales.
¿Cómo ves la evolución del embedded finance en México en los próximos cinco años? México tiene un enorme potencial en embedded finance porque muchas interacciones económicas ocurren fuera de los canales bancarios tradicionales. El futuro será cada vez más contextual: los servicios financieros estarán integrados en los momentos donde las personas realmente los necesitan. Pero esa integración también implica una gran responsabilidad para evitar dinámicas de sobreendeudamiento. El futuro de las finanzas no es más visible, es más contextual.
¿Cuál es la diferencia entre incrustar un préstamo y diseñar una experiencia financiera? Incrustar un préstamo es una transacción. Diseñar una experiencia financiera es acompañar el ciclo de vida del cliente. Significa entender cómo gana dinero, cómo administra su presupuesto, cómo enfrenta imprevistos y cómo construye patrimonio a lo largo del tiempo. Cuando haces eso, los servicios financieros dejan de ser productos aislados y se convierten en herramientas de progreso. Las mejores soluciones financieras no ocurren en una transacción; ocurren a lo largo de una relación.
Si las finanzas se vuelven invisibles, ¿qué responsabilidad tienen los bancos? Mientras más invisibles se vuelven las finanzas, más importante es la ética de quienes las diseñan. La tecnología puede hacer que el crédito sea más accesible, pero nuestra responsabilidad es que también sea más responsable. La innovación financiera debe generar bienestar, no dependencia. La verdadera innovación financiera no es hacer el crédito más fácil; es hacerlo más responsable.
¿Cómo construyes una cultura tecnológicamente avanzada pero humana? La tecnología puede procesar datos, pero no puede reemplazar el criterio humano. En BanCoppel tratamos de usar la tecnología para entender mejor a nuestros clientes, reducir fricciones y mejorar decisiones. Pero siempre recordamos que detrás de cada dato hay una persona. La tecnología debe amplificar el talento humano, no sustituirlo. La inteligencia artificial puede analizar datos, pero la empatía sigue siendo humana.
¿Qué habilidades deberían cultivar las mujeres que aspiran a liderar Fintech? Primero, curiosidad intelectual. El mundo financiero está cambiando demasiado rápido para dejar de aprender. Segundo, pensamiento estratégico para conectar tecnología, negocio e impacto social. Y tercero, confianza para asumir retos grandes incluso cuando el camino todavía no está completamente definido. Las mujeres no solo pueden participar en la transformación financiera: pueden liderarla.
Mirando hacia 2030, ¿cómo te gustaría que se recordara el papel de tu generación de mujeres? Me gustaría que se recordara como una generación que amplió las oportunidades. Una generación que ayudó a construir un sistema financiero más accesible, más humano y más inteligente. Y que demostró que el liderazgo puede ser ambicioso, exigente y estratégico, pero también profundamente comprometido con el bienestar de las personas. El verdadero legado de nuestra generación será haber ampliado las posibilidades económicas de millones de personas.